Descripción
Publicado en 1969, el segundo álbum de estudio del joven trombonista Willie Colón junto a la inconfundible voz de Héctor Lavoe cimentó el sonido duro, callejero y descarado de la salsa brava primigenia. Con una estética gráfica que jugaba con la imaginería de la mafia y los bajos fondos neoyorquinos, el disco destila la autenticidad del barrio hispano de la época





